martes, noviembre 27, 2018

Rubia de 25 años mamando la polla del amigo de su marido por 17 minutos (Video Porno)

Rubia de 25 años mamando la polla del amigo de su marido por 17 minutos (Video Porno)

Una mujer adinerada joven de 25 años, rubia y pija y muy hermosa, que finalmente se saca las ganas de mamarle la polla al amigo de su marido y hacer a este último cornudo de la peor manera posible: teniendo sexo oral con su mejor amigo.
Como si fuera poco, esta chica no tiene códigos y se graba frente a la webcam dejando en ridículo a su pareja, montandole los cuernos para que Internet se entere.


Video Porno : Rubia de 25 años mamando la polla del amigo de su marido por 17 minutos


Relato erótico : Rubia de 25 años mamando la polla del amigo de su marido por 17 minutos

Me llamo Laura, tengo 25 años de edad y cuatro años de casada. Hace dos años mi esposo hizo una barbacoa en casa e invitó a algunos de sus compañeros de trabajo. Esa noche asistieron unos cuantos de ellos y me pareció interesante uno de los visitantes, quien también era amigo de mi esposo, su nombre es Frank. Él asistió acompañado de su esposa, una mujer hermosa más o menos de mi edad. Algo en él atrajo mi interés sin ningún motivo ni razón. Nunca hasta esa noche había puesto mi mirada en otro hombre aparte de mi esposo, sin embargo eso no pasó de ser solo una atracción momentánea mientras duró la reunión.
Días después mi esposo, cuyo nombre es Leonel, llegó acompañado de su amigo Frank, pretendían hacer un informe en el computador. Esa tarde ocurrió un incidente muy particular: Yo me estaba bañando en el baño principal sin que mi esposo lo supiera, y Frank le pidió permiso para evacuar su vejiga. Cuando Frank abrió la puerta yo apenas me estaba secando y él logró ver mis senos antes de que alcanzara a cubrirme con la toalla. El hombre muy avergonzado me pidió disculpas, y yo, muy enojada, salí rápido de allí sin responder palabra alguna. Obviamente ninguno de los dos contó lo ocurrido a Leonel.
Esa noche ese incidente me hizo fantasear con Frank. Él es un hombre alto, atractivo, con un cuerpo atlético y mirada profunda. Me dejé llevar por mi imaginación y en mi fantasía Frank entraba en el baño y luego de ver que me cubría arrancaba mi toalla, agarraba y apretaba con arrebato mis senos, y me hacía el amor, allí mismo. La adrenalina del peligro por ser descubiertos por mi esposo agregaba emoción y deseo a aquella fantasía que me dejó muy humeda; tanto que busqué a mi esposo para que me hiciera el amor, pero como era de suponer, imaginé que era su amigo quien me poseía en ese momento. Tuve varios orgasmos y Leonel se impresionó de verme tan excitada aquella noche.
Cada vez que Frank iba a casa con mi esposo yo alimentaba mis fantasías, aunque él ni siquiera me miraba. No entendía por qué aquel hombre de cabello negro y ancha espalda, me provocaba tal tentación.
Ese deseo de estar en las manos de ese hombre ajeno, hacía que me imaginara que tenía sexo con él cuando estaba haciendo el amor con mi esposo. Leonel disfrutaba esos arranques de lujuria que yo tenía, pero lejos estaba de entender que era su amigo quien me provocaba ese ímpetu en la intimidad.

Empecé a trabajar en el área de ventas de una compañía de productos de belleza, y me fue necesario empezar a viajar a ciudades cercanas a promocionar en almacenes y en reconocidas salas de belleza la larga lista de productos que manejábamos.
Leonel me recomendó un hotel económico donde él se quedaba cuando tenía que hacer viajes de negocios a la ciudad adonde me dirigía. Así que al llegar me alojé allí.
Pero en esa primera noche en aquella ciudad ocurrió algo impensable: Me encontré con Frank, el amigo de Leonel en el restaurante del hotel. No imaginé que él, quien también hacía esporádicos viajes de negocios con mi esposo, usaba también los servicios de ese modesto lugar.
Lo saludé de manera natural y me senté en otra mesa, a lo cual él se levantó, me saludó amablemente y se sentó a hacerme compañía. Estaba algo nerviosa pero disfruté la charla mientras cenábamos. Estaba ahí en ese hotel sola, con el hombre que tanto deseaba desde hacía días, pero como toda una dama no le dejé ver siquiera que me causaba interés alguno.
Por las pocas referencias de mi esposo sabía que él era un hombre conservador y amaba demasiado a su esposa, así que me dije a mí misma que no debía pensar siquiera en insinuarle algo, además, por estar casada debía ocupar mi lugar, aunque me estuviera muriendo de ganas por cojerme a ese hombre.
La cena terminó y Frank me invitó una cerveza, lo rechacé diciendo que debía madrugar al otro día, él sonrió y dijo que sólo serían un par de cervezas, pues también tenía que madrugar a cumplir con sus deberes laborales.
Acepté al fin y charlamos de muchas cosas, pero nada comprometedor. Pero tal vez ese poco de alcohol que ingerí era el detonante para que yo dejara ver mis deseos más ocultos, pues Frank notó de alguna manera la mirada coqueta que yo le estaba clavando y percibí que se incomodó. Él recibió una llamada de su esposa y hablaron un par de minutos y se saludaron mutuamente, yo hacía poco había hablado también con mi esposo en medio de la cena, pero ninguno mencionó que estábamos haciéndonos compañía. Sin embargo Frank me dijo que Leonel sabía que él iba estar allí alojado y le extrañó que no me hubiera preguntado por él.
Él se despidió para irse a descansar, yo le dije de una manera insinuante cual era el número de mi habitación, y que si necesitaba algo no dudara en tocar a la puerta. Jamás me había comportado de esa manera, y menos con un hombre casado.
Frank pudo notar mi provocación pero disimuló, luego se levantó de la mesa y se fue. Supe que estaba un piso más abajo de donde yo estaba alojada, pero para mí era algo inconcebible tener que ir a buscarlo.
Me fui a la habitación y me duché, luego me puse un camisón de dormir muy provocativo esperando que Frank llegara, me negaba a creer que me hiciera un desprecio después de habérmele puesto en bandeja de plata. Decía amar a su mujer, sí, pero era un hombre débil como cualquier otro que seguramente no resistiría mi provocación, después de todo yo tengo lo mío, y soy conciente de que soy una mujer muy atractiva.
Me senté en la cama unos minutos y de pronto tocaron a la puerta...

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